Pielonefritis

Infección de Vías Urinarias

Pielonefritis

La pielonefritis aguda se define como la infección de la vía urinaria superior que afecta a la pelvis y al parénquima renal. Es un síndrome clínico caracterizado por dolor lumbar, fiebre y escalofríos; sin embargo, sólo en el 60% de los pacientes con esta tríada se comprueba después que tienen una pielonefritis.

Su importancia se debe a las graves complicaciones que puede originar, si bien la mayoría de las veces un diagnóstico temprano y un tratamiento precoz posibilitan que el paciente evolucione de forma favorable. La pielonefritis aguda se divide en complicada o no complicada, según exista o no un trastorno anatómico o funcional de la vía urinaria que pueda influir en la respuesta al tratamiento y en la evolución clínica del paciente. La presencia de cistitis recurrentes, cálculos (piedras) en el riñón o alteraciones en la forma normal de los riñones o de las vías urinarias aumentan el riesgo de desarrollar esta enfermedad.

Causas de la pielonefritis

El mecanismo más frecuente por el que se produce la pielonefritis aguda es el ascenso de microorganismos procedentes de la flora fecal a través de los uréteres, que son los conductos que comunican los riñones con la vejiga. Con menor frecuencia, se produce por propagación hematógena, es decir, a través de la sangre. Entre los gérmenes que tienden a invadir la vía urinaria por este método destacan Staphylococcus aureus, Pseudomonas aeruginosa, Salmonella spp y Mycobacterium tuberculosis.

Los microorganismos que con mayor frecuencia producen pielonefritis son las enterobacterias como Escherichia coli, Klebsiella spp y Proteus spp, siendo E. Coli la causa más frecuente de pielonefritis en pacientes sin enfermedades urológicas conocidas (produce más del 80% de los casos).

Por otro lado, en pacientes con factores de riesgo (manipulación reciente de la vía urinaria, portadores de sondas vesicales, que han recibido tratamiento con antibióticos recientemente, o que han adquirido la infección en el hospital) son más frecuentes los gérmenes resistentes a los antibióticos convencionales.