Enfermedades Glomerulares

Enfermedades Glomerulares

Glomerulonefritis

La glomerulonefritis es un problema que afecta a las diminutas unidades renales encargadas del proceso de filtrado, conocidas como glomérulos. Cuando una persona tiene glomerulonefritis, sus glomérulos se inflaman (se hinchan y se irritan) y sus riñones dejan de funcionar adecuadamente. Esto puede ocasionar problemas como una acumulación excesiva de líquido en el organismo, lo que puede cursar con hinchazón en distintas partes del cuerpo, como la cara, los pies, los tobillos y/o las piernas. La glomerulonefritis también puede terminar ocasionando una nefropatía (enfermedad renal) y una insuficiencia renal, aunque se trata de algo muy poco frecuente.

La glomerulonefritis puede ser aguda (lo que significa que sucede de repente) o crónica (lo que significa que se desarrolla a lo largo de varios años). Su tratamiento difiere según el tipo de glomerulonefritis que se padezca. La buena noticia es que la mayoría de las veces la glomerulonefritis mejora por sí sola y, de no hacerlo, los médicos pueden hacer muchas cosas para que remita.

Causas

Entre los factores que pueden causar una glomerulonefritis aguda, figuran los siguientes:

  • una infección por estreptococos del grupo A (las bacterias que desencadenan la amigdalitis estreptocócica)
  • un problema en el sistema inmunitario o enfermedades como el lupus y la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) que afectan al sistema inmunitario
  • una hepatitis

A pesar de que los médicos saben que estores factores pueden causar una glomerulonefritis aguda, en muchas ocasiones no saben por qué la gente desarrolla glomerulonefritis crónicas.

Signos y síntomas

Los signos iniciales de la glomerulonefritis abarcan los siguientes:

  • sangre en la orina (orina rojiza o de tonalidad marrón)
  • orina de aspecto espumoso
  • hinchazón de cara, ojos, tobillos, piernas y abdomen, sobre todo por la mañana
  • hipertensión (tensión arterial elevada)
  • En la glomerulonefritis aguda, estos síntomas suelen aparecer de repente, posiblemente tras una infección cutánea o una amigdalitis estreptocócica. La glomerulonefritis crónica puede tardar varios años en desarrollarse, de modo que la persona puede no percatarse de que la padece (a menos que un médico la evalúe con análisis).

Si la glomerulonefritis no se detecta pronto, existe la posibilidad que acabe evolucionando a daño renal e, incluso, a insuficiencia renal. Los síntomas de la insuficiencia renal son los siguientes:

  • Orinar con más frecuencia de la habitual
  • Orinar cantidades reducidas
  • Falta de apetito
  • Náuseas y vómitos
  • Pérdida de peso
  • Calambres musculares por las noches
  • Fatiga
  • Palidez
  • Hipertensión
  • Dolores de cabeza
  • Acumulación de líquido en los tejidos

Es posible que una persona, a pesar de presentar algunos de estos síntomas, no padezca insuficiencia renal porque estos síntomas también pueden obedecer a muchos otros procesos. De todos modos, si presentas cualquiera de los anteriores síntomas, ve al médico lo antes posible para averiguar qué es lo que te pasa.

Si notas que se te hinchan algunas partes del cuerpo, tienes sangre en la orina o presentas cualquier otro síntomas de glomerulonefritis, visita al especialista con urgencia. Él te pedirá información sobre tus síntomas y lo más probable es que también te pida muestras de orina y de sangre para analizarlas.

El especialista también podría solicitar estudios de diagnóstico por imágenes, como una ecografía, para acceder visualmente al riñón. En algunos casos, es posible que el médico necesite extraer una pequeña muestra de tejido renal (lo que recibe el nombre de biopsia) para analizarla en un laboratorio médico. Este tipo de pruebas ayudan a los médicos a saber qué es lo que le ocurre al riñón y a determinar si existe daño renal.

Tratamiento Glomerulonefritis aguda

A veces la glomerulonefritis aguda remite por si sola. Cuando esta afección requiere tratamiento, lo mejor es empezar lo antes posible. Así, se reducirán las probabilidades de que la glomerulonefritis ocasione daño renal. Si los riñones no funcionan como es debido y no pueden limpiar la sangre de toxinas y líquidos residuales, es posible que la persona necesite recibir diálisis.

La forma en que un médico trata una glomerulonefritis aguda en un adolescente depende de cuál sea su causa, de qué muestren las pruebas (como una biopsia de riñón), de la gravedad de las lesiones renales detectadas y del estado de salud del paciente.

Entre las indicaciones que puede dar un médico, se incluyen las siguientes:

  • restricción de la ingesta de líquidos (reducir la cantidad de líquidos que se beben al día)
  • una dieta baja en proteínas, sal y potasio
  • diuréticos (medicamentos que favorecen la micción)
  • medicamentos que bajan la tensión arterial (si hay hipertensión)
  • antibióticos (se usan cuando la causa de la glomerulonefritis es una amigdalitis estreptocócica)
  • corticoides y otros medicamentos que deprimen la respuesta inmunitaria (cuando la causa de la glomerulonefritis es un problema en el sistema inmunitario)

En la mayoría de los casos de glomerulonefritis aguda, las lesiones que afectan a los glomérulos suelen acabar remitiendo. La duración del proceso de recuperación dependerá de cuál haya sido la causa de la glomerulonefritis, del tiempo durante el cual haya estado actuando esa causa y de cuándo se haya iniciado el tratamiento.

La mayoría de los adolescentes con glomerulonefritis pueden llevar vidas normales y participar en las mismas actividades que sus compañeros. Es muy raro que una persona con glomerulonefritis aguda no responda al tratamiento.

Cuando un paciente no responde al tratamiento, su glomerulonefritis se puede convertir en crónica.

Glomerulonefritis Crónica

La glomerulonefritis crónica puede tener dos orígenes distintos:

  1. Una persona ha padecido glomerulonefritis durante muchos meses seguidos o incluso durante años sin presentar ningún signo de esta enfermedad hasta que su riñón estaba tan afectado que el daño ya era irreversible.
  2. Una glomerulonefritis aguda se ha convertido en crónica porque el paciente no ha respondido al tratamiento.

Puesto que no hay ninguna forma específica de tratar la glomerulonefritis crónica, el médico puede recomendar al paciente cambios en su estilo de vida para minimizar lesiones posteriores y/o enlentecer el avance de la nefropatía.

Si padeces una glomerulonefritis crónica, es posible que tu médico te recomiende:

  • limitar la cantidad de proteínas, sal y potasio que contiene tu dieta
  • reducir la cantidad de líquidos que ingieres
  • tomar suplementos de calcio
  • ingerir alimentos saludables y hacer abundante ejercicio físico

Si la glomerulonefritis sigue dañando los riñones, a la larga éstos podrían dejar de funcionar. Cuando ocurre ésto, la persona puede necesitar recibir diálisis o bien someterse a un trasplante de riñón. Pero la mayoría de los adolescentes con glomerulonefritis no necesitan someterse a éstos procedimientos y pueden seguir participando en actividades deportivas o de otro tipo y llevar vidas como las de sus compañeros.

Biopsia Renal

La Biopsia renal es una prueba diagnóstica que ayuda a conocer qué tipo de enfermedad afecta al funcionamiento de los riñones.

Las enfermedades del riñón que se valoran con esta prueba son las llamadas glomerulopatías que provocan lesiones en ambos riñones y que, a menudo, al inicio no producen síntomas visibles.

En general, estas enfermedades se detectan a través del análisis de la orina, en la cual suele aparecer sangre en pequeñas cantidades (microhematuria) o proteínas (proteinuria). También se pueden alterar algunos parámetros sanguíneos, como la urea y la creatinina, que pueden orientarnos a una pérdida de la capacidad depuradora de los riñones.

Estas anomalías sugieren la existencia de una enfermedad renal, pero no nos orientan sobre el tipo ni el daño que ha causado. Asimismo no podemos saber qué tratamiento debemos instaurar para frenar o curar la enfermedad.

Con el resultado de la biopsia renal podemos iniciar un tratamiento adecuado para mejorar o retardar la enfermedad. En otros casos nos ayuda a conocer la causa del daño renal y el pronóstico evolutivo del mismo.

¿Cómo se efectúa una biopsia renal?

La biopsia renal consiste en la extracción de un fragmento de tejido de un organismo vivo con el objeto de examinarlo posteriormente a través del microscopio con diferentes tinciones y técnicas del laboratorio.

La biopsia renal se efectúa mediante una punción con una aguja, en uno de los riñones, a través de la piel (biopsia renal percutánea) (sólo en algunos casos excepcionales se precisa una pequeña intervención quirúrgica que consiste en hacer una pequeña incisión en la zona lumbar, bajo anestesia, y obtener un pequeño fragmento al visualizar el riñón)

En la biopsia renal percutánea, para seleccionar la zona más adecuada del riñón, se guía la aguja mediante ecografía. Para evitar el dolor, se administra anestesia local. Antes de efectuar el pinchazo se solicita al paciente que detenga unos instantes la respiración para así evitar posibles complicaciones (es muy importante su colaboración en este momento)

Una vez realizada la prueba, se debe permanecer en reposo absoluto, ingresado en el hospital hasta el día siguiente. Tras este período, si no se ha producido ningún tipo de complicación, se da el alta.

¿Pueden existir complicaciones?

A pesar de todas las medidas de precaución previas, como asegurar que la coagulación es normal, se pueden presentar en determinados casos algunas complicaciones.

Entre éstas, las más habituales son:

  • Dolor en la zona de punción
  • Mareo, que se suele solucionar espontáneamente
  • Sangrado por la orina, en mayor o menor grado. Ello no supone ningún signo de alarma cuando se produce en las primeras horas siguientes al procedimiento

En casos excepcionales:

– Puede producirse un sangrado del riñón que obligue a la administración de sueros y/o a la transfusión de sangre. En el caso de no remitir el sangrado, podría llegar a ser necesario taponar un vaso (cateterismo) o proceder a una intervención quirúrgica por hemorragia renal.

 ¿Qué cuidados se deben observar después de la biopsia renal?

Después de permanecer en reposo absoluto en cama durante 24 horas, se realiza una ecografía para confirmar la ausencia de complicaciones renales.

En ese momento se da el alta y se puede llevar una vida totalmente normal. La única recomendación es evitar esfuerzos físicos durante una semana.

Asimismo se recomienda que ante la presencia de fiebre, dolor en la zona de punción o presencia de sangre en la orina, se acuda de forma urgente al hospital para ponerse en contacto con su médico especialista.